7 abr 2011

Del porno al cine convencional (III)

Jenna Jameson
-Conocida como la “Reina del Porno”, Jameson se inició en el cine X para vengarse de su ex-novio, que desvinculó su relación con la actriz cuando esta sufría una anorexia derivada de su adicción a las drogas.
Jameson pronto se convirtió en la favorita de los productores y directores del cine porno, pero sobre todo se convirtió en la favorita del público. Fue la gran actriz porno de los 90.

La polifacética rubia (tiene su propia productora y es autora de un libro y una serie de cómics) flirteo por primera vez con el cine convencional en el film “Partes Privadas” (1997), aquel monumento al egocentrismo del locutor de radio Howard Stern.


En 1999 alcanzó un papel algo mayor en la comedia “Dirt Merchant”, incluso participó en dos capítulos de la serie policíaca “Nash Bridges” (1996-2001). Serie que se caracterizaba por tener una de las parejas de policías más curiosas de la pequeña pantalla, Don Johnson y Cheech Marin.

Compartió escena con la también actriz porno Ginger Lynn Allen, pero esta vez sin tener que desnudar la una a la otra, en la comedia “Evil Breed: The Legend the Samhain” (2003).
Pero en 2008 llego su primer papel protagonista, fuera del porno claro está, en “Zombie Strippers”, explícito título para un film igual de explícito y gamberro, que intenta arrancar la risas del público aunque en pocas ocasiones lo consigue, a pesar de los esfuerzos de gran Robert Englund.
Este año, la neumática actriz tiene pendiente de rodaje del film de acción “War of the Dragon”.

Podemos escuchar su sensual voz en el videojuego “GTA: Vice Citi” (2002) o en la película de animación “Horrorween”(2010), ya que también se ha atrevido con el doblaje.





Joanna Angel
La actriz de 32 años es la mayor representante del altporn, subgénero dentro del porno que se caracteriza por la aparición de actrices con tatuajes, piercing y sin cuerpos remodelados en el quirófano.

Joanna, que aparte de actriz es productora y directora de cine X, dió luz verde a su carrera de estrella porno en el 2004, pero no será hasta el 2009 cuando participe por primera vez en el cine convencional. “Warning!!! Pedophile Released” supuso su debut, gracias a que Shane Ryan (director, guionista y actor del film) le regaló un pequeño papel.

Sin apartar el porno de su lado, Joanna protagonizó el cortometraje cómico “The Woodsman” en 2010. Corto que posee el cameo de Tony Hawk, uno de los hombres que le ha otorgado caché al mundo del skate.
La experiencia de protagonizar el corto, ha debido de cautivar las pretensiones de la atractiva actriz, ya que en este 2011 participó en un capítulo de la serie Childrens Hospital”, interpretandose casi así misma, ya que su personaje era una actriz porno que había sufrido un percance. Más jugo parece tener su personaje de Candi en “Breath of Hate” (2011), film protagonizado por Jason Mewes, más conocido como Jay, el alma gemela de Bob el silencioso.

Por cierto, ni rastro de porno en este 2011, interpretar el mismo papel de chica en busca de sexo ,y que lo encuentra, debe de ser muy aburrido.





Rocco Siffredi

El soberano del porno europeo, fue el primer actor porno del viejo continente que saltó del círculo del cine X al gran círculo de la cultura popular, tanto por su prolífica y longeva carrera como por su aparejo de trabajo.

Como un cambio de aires no mata a nadie, Rocco aceptó trabajar en el film ,de la experimentada directora Catherine Breillat , “Romance” (1999). Dos años más tarde volvería a participar en otro film dramático, con el sexo como elemento motor de la trama, en el thriller Amorestremo (2001), de nuevo bajo las ordenes de una directora, en este caso Marta Martinelli. El film fue vapuleado por la crítica, de hecho la directora no ha vuelto a trabajar en el cine, y Rocco reanudó su trabajo en el terreno que mejor controlaba.

Su trabajo en “Romance” tuvo que agradar mucho a Catherina Breillat para que le volviera a reclamar, y esta vez como protagonista, en “Anatomie de l¨enfer“ (2004), donde el sexo es el alma del film. Tampoco logró buenas críticas esta película, y menos la actuación de Rocco, posible motivo por el cual el italiano no ha aparecido en ningún otro film fuera del porno. Bueno miento, tuvo un fugaz cameo en la comedia “99 francs“(2007).

Quizás nunca sea un buen actor dramático, pero él sabe que su reino se haya en el terreno del porno, además de ser la envidia de un buen número de hombres, que no dudarían en cambiar su oficio por el de Rocco.





Sophie Evans
Húngara de nacimiento, pero española de adopción, la bellísima Sophie Evans lleva la mayor parte de su vida viviendo en Barcelona y es una de las actrices que más se ha involucrado en la estructuración de la industria del porno español.

Al igual que la mayoría de sus colegas de profesión, empezó en el cine convencional con un breve papel, en su caso en el film “Yo Puta” (2004) de la valenciana María Lidón que contó con un reparto internacional donde destacaban la presencia de Daryl Hannah y Denise Richards.
En ese mismo año tuvo otro breve papel en la película de Ventura Pons Amor idiota”, con Santi Millán y Cayetana Guillén Cuervo como actores principales.

Sin embargo será en el país de la pizza, la pasta y los presidentes de ciencia-ficción donde Evans interpretaría su primer papel con peso dramático en “Mio padre: Novitá gennaro (2007).
Film bastante curioso por el hecho de que el director anteriormente solo había trabajado en películas porno y el cast se compone de otros actores del cine X como Roberto Chivas.

Un buen futuro se le presenta a la actriz en el cine convencional, tuvo un leve cameo en el multipremiado drama “Biutiful” dirigida por el mejicano Alejandro Gonzalez Iñárritu y protagonizada por el omnipresente Javier Bardem; además gozará de un suculento papel en la comedia protagonizada por Paco León y Kira Miró “No le llames porno, llamalo X” del debutante Oriol Capel.





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1 abr 2011

Roots Time

Otra vez, desprevenido y casi sin quererlo, caigo en las redes del cine argentino, o por lo menos en la red de Silvestre Jacobi, un multiartista
( director, guionista,pintor...) argentino, que tras su debut como codirector y coguionista en “Cadombe” (2001), documental que se centra en la cultura Afro-uruguaya de Montevideo, decidió viajar con un reducido equipo técnico a la isla de Jamaica, para rodar una pequeña historia sobre un viaje realizado por un par de rastafaris.

De esta manera nació “Roots Time” (2006), una road-movie desbordante de humor cotidiano e inmersa en la cultura y religión rastafari, que nos muestra la cara más amable de la tierra de Bob Marley y Peter Tosh. Así que olvidaos de los guetos y los shottas de gatillo fácil, Jacobi nos ofrece la visión que la mayoría de los occidentales tenemos, sin haber visitado "in situ" la isla; un lugar donde reina la buena voluntad, la música y el amor, en todos sus sentidos.

Amor, principal valor que difunde la religión rastafari, lástima que en Jamaica en muchas ocasiones se sustituya este valor por la violencia y la ley del más fuerte. Pero no nos salgamos de los cauces y centrémonos en el filme.

“Roots Time” nos relata la historia de dos rastafaris (no confundir con dos rastas) veteranos, Baboo (Llewelyn Samuda) y Jah Bull (Woltoon Harrison) que viajan por las zonas más rurales de Jamaica, al volante de un viejo coche “tuneado”, vendiendo vinilos de reggae.
En mitad de su travesía auxiliaran a la pareja formada por Ras Amuna, un locutor de radio que prodiga el mensaje del Jah, tanto en forma de discurso como en forma de canción, y Brenda, que se encuentra gravemente enferma y necesita acudir a un médico.

Jah Bull y Baboo,siguiendo los preceptos de su religión, ayudarán a la pareja, pero no permitirán que Brenda acuda a un médico corriente, ellos creen que la medicina natural será mejor solución, por ello acudirán a un curandero de confianza. El trayecto aparentemente sencillo se torcerá ligeramente, para regocijo del espectador.


El filme de Jacobi le podemos clasificar, en un primer término, como una road movie en clave de comedia, donde el humor lo encontraremos en la peculiar relación que existe entre Baboo, un hombre tranquilo y despreocupado, y Jah Bull, un rastafari algo malhumorado y fantasioso.
Dos polos opuestos que irremediablemente chocarán y provocarán más de una discusión. Discusiones efímeras, que sólo pueden surgir cuando dos personas son grandes amigos y que resultan sumamente divertidas para quien las ve desde fuera.

Aquí es donde suelen acabar el contenido de muchas “road-movies” del cine más comercial; sin embargo “Roots Time” ofrece mucho más, si rascamos la superficie comprobaremos que esta película tiene un rico mundo interior. Jacobi nos muestra, con la mayor naturalidad del mundo, algunas partes de la actitud y las pautas que el rastafarismo difunde, revelando al espectador que la realidad esta muy lejos de la creencia popular occidental de que los rastafaris son gente que tienen rastas, que consumen el día tumbados en hamacas, escuchando reggae y fumando marihuana.

Por otra parte, Jacobi intenta salvar, o más bien conservar con su cámara, aquellas culturas que retienen su esencia particular, en contra de un mundo cada vez más globalizado que transforma todas las culturas autóctonas en una masa única e indiferencial. Por ello no extraña que Jacobi haya rodado en ingles jamaiquino.

La gran frescura que tiene el filme, lo ha conseguido el director al escoger un reparto de actores no profesionales, ningún actor se había puesto ante un cámara, y es muy posible que sus personajes sean sus propios alter-ego, lo que dota a la actuación de un brillo particular que los actores profesionales suelen perder según van atesorando experiencia. Una pena que Harrison falleciera antes de ver su actuación en la gran pantalla, tendría motivos para estar orgulloso.
Frescura que se acentuá con los plano recursos que almohadillan la transición de escenas, planos que muestran imágenes reales de una parte de la vida en la isla, por lo que, aún siendo ficción, aumenta la credibilidad de todo el contenido.

Con una realización sencilla, rodado en digital, con un dominio de planos estáticos con trípode y el uso casi exclusivo de luz natural, Jacobi crea un regalo para los ojos del espectador. Todo ello rehogado con una buena selección de reggae, algunas de las canciones son propias de los actores, que intentan imitar el sonido que se produce de la caricia de la aguja con el vinilo, rememorando el sonido de las míticas sound-sistem.

Roots Time”, que obtuvo el premio a la mejor película en el Festival de Portobello, no debe ser sólo una comedia enfocada a los seguidores del movimiento rastafari o amantes del reggae, sino un film que bastante gente debería de acercarse para comprobar por ellos mismos como se puede realizar buenas películas sin tener que recurrir a colosales presupuestos, estrellas de cine y sobre todo, sin que en la parte de atrás ponga “made in EEUU”. Un soplo de aire fresco ante una cine cada vez más globalizado.








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