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1 abr 2011

Roots Time

Otra vez, desprevenido y casi sin quererlo, caigo en las redes del cine argentino, o por lo menos en la red de Silvestre Jacobi, un multiartista
( director, guionista,pintor...) argentino, que tras su debut como codirector y coguionista en “Cadombe” (2001), documental que se centra en la cultura Afro-uruguaya de Montevideo, decidió viajar con un reducido equipo técnico a la isla de Jamaica, para rodar una pequeña historia sobre un viaje realizado por un par de rastafaris.

De esta manera nació “Roots Time” (2006), una road-movie desbordante de humor cotidiano e inmersa en la cultura y religión rastafari, que nos muestra la cara más amable de la tierra de Bob Marley y Peter Tosh. Así que olvidaos de los guetos y los shottas de gatillo fácil, Jacobi nos ofrece la visión que la mayoría de los occidentales tenemos, sin haber visitado "in situ" la isla; un lugar donde reina la buena voluntad, la música y el amor, en todos sus sentidos.

Amor, principal valor que difunde la religión rastafari, lástima que en Jamaica en muchas ocasiones se sustituya este valor por la violencia y la ley del más fuerte. Pero no nos salgamos de los cauces y centrémonos en el filme.

“Roots Time” nos relata la historia de dos rastafaris (no confundir con dos rastas) veteranos, Baboo (Llewelyn Samuda) y Jah Bull (Woltoon Harrison) que viajan por las zonas más rurales de Jamaica, al volante de un viejo coche “tuneado”, vendiendo vinilos de reggae.
En mitad de su travesía auxiliaran a la pareja formada por Ras Amuna, un locutor de radio que prodiga el mensaje del Jah, tanto en forma de discurso como en forma de canción, y Brenda, que se encuentra gravemente enferma y necesita acudir a un médico.

Jah Bull y Baboo,siguiendo los preceptos de su religión, ayudarán a la pareja, pero no permitirán que Brenda acuda a un médico corriente, ellos creen que la medicina natural será mejor solución, por ello acudirán a un curandero de confianza. El trayecto aparentemente sencillo se torcerá ligeramente, para regocijo del espectador.


El filme de Jacobi le podemos clasificar, en un primer término, como una road movie en clave de comedia, donde el humor lo encontraremos en la peculiar relación que existe entre Baboo, un hombre tranquilo y despreocupado, y Jah Bull, un rastafari algo malhumorado y fantasioso.
Dos polos opuestos que irremediablemente chocarán y provocarán más de una discusión. Discusiones efímeras, que sólo pueden surgir cuando dos personas son grandes amigos y que resultan sumamente divertidas para quien las ve desde fuera.

Aquí es donde suelen acabar el contenido de muchas “road-movies” del cine más comercial; sin embargo “Roots Time” ofrece mucho más, si rascamos la superficie comprobaremos que esta película tiene un rico mundo interior. Jacobi nos muestra, con la mayor naturalidad del mundo, algunas partes de la actitud y las pautas que el rastafarismo difunde, revelando al espectador que la realidad esta muy lejos de la creencia popular occidental de que los rastafaris son gente que tienen rastas, que consumen el día tumbados en hamacas, escuchando reggae y fumando marihuana.

Por otra parte, Jacobi intenta salvar, o más bien conservar con su cámara, aquellas culturas que retienen su esencia particular, en contra de un mundo cada vez más globalizado que transforma todas las culturas autóctonas en una masa única e indiferencial. Por ello no extraña que Jacobi haya rodado en ingles jamaiquino.

La gran frescura que tiene el filme, lo ha conseguido el director al escoger un reparto de actores no profesionales, ningún actor se había puesto ante un cámara, y es muy posible que sus personajes sean sus propios alter-ego, lo que dota a la actuación de un brillo particular que los actores profesionales suelen perder según van atesorando experiencia. Una pena que Harrison falleciera antes de ver su actuación en la gran pantalla, tendría motivos para estar orgulloso.
Frescura que se acentuá con los plano recursos que almohadillan la transición de escenas, planos que muestran imágenes reales de una parte de la vida en la isla, por lo que, aún siendo ficción, aumenta la credibilidad de todo el contenido.

Con una realización sencilla, rodado en digital, con un dominio de planos estáticos con trípode y el uso casi exclusivo de luz natural, Jacobi crea un regalo para los ojos del espectador. Todo ello rehogado con una buena selección de reggae, algunas de las canciones son propias de los actores, que intentan imitar el sonido que se produce de la caricia de la aguja con el vinilo, rememorando el sonido de las míticas sound-sistem.

Roots Time”, que obtuvo el premio a la mejor película en el Festival de Portobello, no debe ser sólo una comedia enfocada a los seguidores del movimiento rastafari o amantes del reggae, sino un film que bastante gente debería de acercarse para comprobar por ellos mismos como se puede realizar buenas películas sin tener que recurrir a colosales presupuestos, estrellas de cine y sobre todo, sin que en la parte de atrás ponga “made in EEUU”. Un soplo de aire fresco ante una cine cada vez más globalizado.








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3 mar 2011

Dog Soldiers

La ópera prima del director inglés Neil Marshall del 2002, es una de esas pequeñas perlas que te topas con ellas casi sin quererlo. Una película que se asemeja a un buen amigo, tiene algunos defectos, pero aun así, sin saber realmente porque, no puedes dejar de quererlo.
Eso sí, “Dog Soldiers” no hace prisioneros, o la aborreces o te encanta, yo evidentemente, soy del segundo grupo.

El argumento es bastante sencillo, un reducido escuadrón militar realiza ejercicios de entrenamiento en un frondoso bosque de las Highlands escocesas. Pronto se encontraran con otro escuadrón, solo que este se encuentra totalmente masacrado, menos un superviviente que les advertirá del peligro que corren. No podrán evitar ser detectados por el enemigo, un grupo bien organizado de hombres lobo. Encontrarán refugio, gracias a una bella joven, en una cabaña en medio de la nada. No están a salvo, pero han ganado tiempo para prepararse para la batalla.

Marshall saca petroleo a pesar de contar con un presupuesto muy ajustado y utilizar un argumento bastante manido. Parte del éxito se debe a la excelente combinación de acción, terror y un humor negrísimo, que como el mejor de los cocteleros, los mezcla sabiamente para conseguir un producto con un sabor agradable y propio.
El ritmo del film es otra de su grandes bazas, poco a poco, en “crecendo”, la película va elevando la tensión del film, que nunca decae. Una vez que comienza la acción, la intensidad ira aumentando lentamente,ya sea por los enfrentamientos que tienen los soldados con los hombres lobos, como los enfrentamientos que tienen entre ellos mismo, haciendo que la historia sea muy entretenida e interesante para el espectador, a pesar de que, de antemano, "adivinemos" como va a acabar la película.

La realización es bastante correcta, no existe ninguna escena o plano que desentone con el resto, al igual que la música, que aunque no ofrezca grandes sorpresa, ni nos invite a descargarnos la banda sonora lo antes posible, cumple su función.

Los personajes están bastante estereotipados, aun así, no podemos evitar sentir afecto por alguno de ellos, expectantes de sí conseguirán imponerse a sus enemigos o sucumbirán ante ellos. Casi todos los actores del cast son unos completos desconocidos en estos lares , aunque Kevin McKidd le hemos podido ver en numerosos films, como en “Trainspotting” (1996) , interpretando al malogrado Tommy, o en “La última legión” (2007). McKidd, sin embargo, es más reconocido por su trabajo en series tan populares como “Roma” (2005-2007) y “Anatomía de Grey” (2005-2011).

El film, no duda en mostrar sus influencias de películas dispares que van desde “Evil Dead”(1981) ( la combinación de humor y terror además de que suceda buena parte del film en una cabaña),hasta películas como “Depredador”(1987) (la lucha entre la bestia desconocida y el hombre)
Quizás los puristas de los hombres lobos vean como un sacrilegio este film, donde no se necesita luna llena, ni siquiera que sea noche cerrada, para que surja la transformación de humano a lobo, o que una herida provocada por una de estas criaturas haga que una persona se transforme más rapidamente que otra sin razón aparente, pero si no nos anclamos en estos detalles, y nos dejamos fluir por el sendero que nos propone el director, es muy posible que acabemos disfrutando de lo lindo


Como curiosidades podemos mencionar que el papel del sargento Cooper, que lo interpreta McKidd fue ofrecido en un principio a Jason Statham, el cual lo desdeño para trabajar en la película de Carpenter “Fantasmas de Marte” (2001).
También podemos mencionar que Marshall, también guionista de esta película, ha repetido el mismo argumento, un grupo de personas que son atacadas por un enemigo hostil y se ven obligados a huir, en todas su filmes posteriores, además de contar con buena parte de los actores de “Dog Soldiers” para estos filmes.

Por tanto, “Dog Soldiers”, es una película digna de ver, ofrece lo mismo que cualquier película de acción/terror de Hollywood, eso sí, con mayor calidad, originalidad y sin derrochar grandes cantidades de dinero. Así que, sin miedo pero con precaución, os invito a que os metáis en la boca del lobo, mejor dicho... del hombre lobo.








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17 feb 2011

Bombón, el perro

Inauguro esta sección con una pequeña joya, una película que me cautivó profundamente por su aparente sencillez y su visión de una Argentina en crisis, pero no por ello carente de alegría. Cuando terminé de ver este film, me enamore perdidamente del trabajo de su director, Carlos Sorin.
De hecho, cualquiera de los filmes que ha realizado este director argentino lo incluiría en esta sección, pero me decanto por “Bombón, el perro”, porqué a través de ella, descubrí a este esplendido "artesano de las imágenes".

El hermoso argumento del film, nos relata un tramo de la vida de Villegas ,un hombre humilde, sin grandes estudios, que se dedica a la venta ambulante de cuchillos, sin mucho éxito.
Sin embargo, su suerte parece cambiar cuando es recompensado, por auxiliar a una atractiva joven en la carretera, con un dogo argentino, Bombón.
A partir de este momento empieza a nacer un bonita relación entre Villegas y Bombón , ambos se ayudaran mutuamente para conseguir aquello que desean o que no pueden realizar.

Y es que los interpretes son los grandes responsables de que la película sea tan maravillosa a la par que entrañable. Ninguno de los actores y actrices que trabajan en el film son profesionales, y lejos de perjudicar el film, la “no profesionalidad” de ellos crean esa frescura que encandila e hipnotiza al espectador.
La gran actuación del carismático protagonista es más que admirable, desde el comienzo, Villegas se convertirá en un personaje entrañable y próximo al espectador, un personaje que en ocasiones siente que se encuentra en un mundo que no le pertenece, con una mirada que refleja una mezcla de derrota y anhelo de tiempos mejores.
Uno de los puntos más destacados del film, y muy presente en otras obras de Carlos Sorin, es todo aquello que se dice sin la necesidad de utilizar las palabras. Las miradas, los silencios o los gestos de los protagonistas dicen mucho más que los diálogos.
El uso de una luz natural, de planos sencillos sin movimientos complicados, la puesta en escena sin grandes complicaciones y una banda sonora que aparece solo en los momentos precisos, recalcan la sencillez que se le quiere dotar a la obra, sencillez que atrapa al espectador desde los primeros compases.

La naturalidad y la esplendida simplicidad que rodea al film, nos enseña que existe otras formas de hacer cine, alejado de las grandes producciones, de las películas llenas de efectos especiales, de las grandes estrellas de cine, de ritmos vertiginosos por el uso de un montaje cercano al videoclip... Sin tener todo esto, “Bombón, el perro” consigue que nos sumerjamos de lleno en el argumento, con un ritmo tranquilo, relatando poco a poco, sin prisa, la “microhistoria” de Villegas...
Sorín se encarga de enseñarnos casi sin querer (como en “Historias Mínimas” con la Patagonia, o “En el Camino de San Diego” con Misiones) como es las sociedad argentina, o más bien como son las gentes de provincias, separada de las grandes ciudades, que enriquecen el film, dando una visión distinta de Argentina.

Por tanto, recomiendo a todo el mundo que se acerque a este film sin complejos, que lo disfruten despacio, saboreando cada escena, saciando la vista y el corazón con el relato que nos proponen y posiblemente al final de la película, sentiréis cierta melancolía al tener que despediros del gran Villegas y su fiel escudero, Bombón, el perro.


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